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ANSIEDAD Y CIRCUMSTANCIAS

  • Immagine del redattore: Silvia De Gennaro
    Silvia De Gennaro
  • 3 dic 2020
  • Tempo di lettura: 2 min

El tema de la ansiedad no es nada nuevo en nuestra época: en un mundo cada día más caótico, donde las expectativas nos aplastan y siempre tenemos que correr y ser perfectos, sufrir de ansiedad es una de las consecuencias más frecuentes. Además, hay mucha gente que intenta sensibilizar sobre la sanidad mental, tanto porque termine de ser un taboo, cuanto por el utilizo impropio que ha caracterizado este trastorno mental.

De hecho, más y más, sufrir de ansiedad se ha convertido en una moda, en algo deseable, así que son muchos los jóvenes que casi presumen de tener alguna enfermedad psicológica sin realmente saber de qué se trata (y que comporta). Intentamos hacer un poco de claridad.

La ansiedad, como muchos otros trastornos, es una emoción que cada uno de nosotros tiene y que, además, a niveles normales, es positiva y natural. El problema llega en el momento en el que estos niveles superan el umbral considerado sano y empiezan a afectar tu vida cotidiana. Cuando no consigues más en salir de tu casa sin temor de cualquiera posible situación; cuando también hablar con alguien en la calle se vuelve en la actividad más difícil del mundo; cuando tu miedo y tus emociones son tan fuertes que no te dejan respirar y mover, te das cuenta de que se ha convertido en una molestia.


Afortunadamente, a medida que el tiempo avanza, es siempre más fácil monitorizar las enfermedades y vivir con más tranquilidad. Sin embargo, por las personas que sufren, ver sus trastornos tratados sin conciencia, puede ser molesto: tener una enfermedad mental no te pone más “cool”; informarse para saber lo de que se habla y sensibilizar, esto si que te vuelve más guay.


Mis problemas de ansiedad han llegado 2 años atrás, más o menos, y desde aquel momento, siempre he pensado que la responsabilidad la tenía solamente yo. Si no fuera que, una vez llegado aquí en Bilbao (con el propósito de dejar en Roma todas mis paranoias), he empezado a darme cuenta, con gran placer, de que mis paranoias tardaban a llegar y de que, mis comportamientos y mis decisiones eran libres y despreocupadas. Por eso, he comenzado a preguntarme sobre la raíz de mis dificultades: si yo soy siempre la misma pero mis ansiedades se han parado, y lo que ha cambiado es el contexto, ¿qué puede significar?


La respuesta que me he dado es que la mayoría de las veces, las causas de nuestros limites, de nuestras dificultades y de nuestros miedos, son nuestros roles sociales y, como consecuencia, nuestra cabeza. De hecho, me he dado cuenta de que, una vez que tenemos un rol en nuestro “circulo”, nos acostumbramos a lo que esto comporta y se vuelve siempre más difícil dejarlo. El problema, entonces, no reside solo en nuestra mente, sino también en las circunstancias y estas, tal vez nos encadenan a algunos comportamientos que, desde cuando nos “asignas” este rol, siempre irán a vincular a nuestra persona.


He llegado aquí intentando dejar en Roma mis paranoias y mis limites, y aunque al principio había funcionado, ahora están volviendo. Aún así, ahora esto no me preocupa más: primero porque son una mía característica y luego, precisamente porque he podido entender cuanto en realidad tienen meno poder de lo que parece.

 
 
 

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